domingo, 10 de septiembre de 2017

Está claro

Está claro, el problema es mío.
Y no, no lo digo con ningún tintineo o segundas intenciones.
Está claro, te quiero, con todo mi corazón, con toda mi alma, con todo mi cuerpo.
Te admiro, creo que ese sentimiento es el más grande que he tenido, te veo y siento pura y simple admiración. Para mí eres un referente, mi compañero, el que hace de mí alguien mejor, el que consigue hacer del mundo un lugar mejor.
Tú, siempre tan atento, tan amable, tan cuidadoso y respetuoso. Siempre pensando y considerando al resto.
Pero es el momento en el que dejas de ser esa persona, cuando mi admiración, simplemente, desaparece.
Tú, que de repente pierdes las formas, te dejas llevar y olvidas al resto, los demás se pierden y yo solamente esto ahí.
Pero, así eres tú, en tu totalidad. Y yo me enamoré de ti con todas las consecuencias, buenas y malas, aún a sabiendas.
Así que si, está claro, el problema es mío.
Tengo que aceptarte, tal y cómo eres. Esto forma parte de ti, me guste o no.
Pero, tengo que ser sincera, eso no hace que duela menos, eso no hace que me sienta mejor. Algo en mí se quiebra.
Así que si, está claro, el problema es mío. Porque aunque intento razonarlo, entenderlo y dejarlo pasar, mi corazón no me lo permite. Lo sigo intentando, lo siento.

sábado, 5 de agosto de 2017

Piedra

Tu problema es que revientas.
Pudiendo haber dicho las cosas de otra manera.
Es obvio, no soy perfecta.
No, tampoco le puedo caer en gracia al mundo entero.
Pero no soy dueña de lo que sientes, sólo de lo que digo.
Así que: gracias, porque ahora me siento en la obligación de replantearme todo.
Porque quizás sea yo la mala y así van las cosas.
En definitiva, siento que no lo sientas, por que, al contrario que tú, yo acepto una disculpa.
Y ahora, sigue reventando.

jueves, 3 de agosto de 2017

Llámalo X

Fuimos sinceros.
Tóxicos.
Y no quiero invadir, incomodar o incordiar.
No.
Fuimos demasiado para nada.
Respirar con dificultad fue una de las primeras señales.
Yo sé que te partí y no he sabido arreglarlo.

Ya

No es justo.
Estoy cansada de tanto de siempre, de tan poco.
Y miro y conozco y no conozco.
La misma mierda de siempre un poco más vieja.
La misma mierda de siempre aún más incomoda.
Huele.
A putrefacto.
No. Me doy cuenta de que no.
No pudo ser.
No.
Ni siquiera cenizas.
Aunque siga quemando, no queda llama.
Se ahoga.
Muere
Caída libre.
Y, realmente, siento un vacío por algo que fue tan grande.
Tan bonito y tan... efímero.
Se fue.
Se escapo.
Y fui consciente mientras lo perdía entre los dedos.
No puedo decir: "lo siento".
No queda nada más que el recuerdo.
Yo ya no soy nada.
Para ti.

miércoles, 12 de julio de 2017

Déjame romperte.

Déjate ser cristal.

Déjame jurarte.

Déjate creer.

Déjame volverte loco.

En todos los sentidos.

Déjate llevar.

Déjame arrastrarte.

Déjate, sin más.

Déjame.

Déjate.

Dejémonos.

Juntos.

viernes, 7 de julio de 2017

750 años

Es verdad, me paso el día así. Y no te niego que sea irreal, pero yo soy de esa manera. Te cagas con mi realidad. Un puto terremoto. Esa soy yo. En todos los sentidos. La mejor montaña rusa de tu vida. Esa en la que gritas, lloras, ríes y terminas vomitando. Esa. A la que siempre quieres volver a montar. Indomable, salvaje, libre, comprometida, la perfecta ama de casa y la que aguanta mas chupitos de tequila. Puta loca. Una bomba de relojería con sentido del humor y música de fondo. Esa soy yo. 

Lo tomas o lo dejas.

viernes, 2 de junio de 2017

Tierra

Sin techo.
Sin ti.
Sin fuegos artificiales.
Ni si quiera cohetes.
Dormir en la calle mirando las estrellas pierde su gracia si llueve y hay tormenta.

jueves, 1 de junio de 2017

Jueves amargo

Si, casi un año sin escribir.
Necesitaba reconstruirme.
Destruirme hasta constituirme.
A veces olvido que soy de hierro, de porcelana, de plástico, de goma eva.
A veces se me olvida desconectar, conectar, reiniciar.
Así que seguí, a ciegas, rota.
No era exactamente el mismo dolor, pero cada vez se parecía más... y más.
Sin pulso, sólo de pensar: "otra vez". 
Impulso.
Sencillamente quería vomitar, del asco, de la impotencia, del puto descontrol.
Y entonces llegó ella.
Estoy casi segura de que en ese momento volvió mi riego sanguíneo al cerebro.
Yo, quiero, si quiero.
Y ahora se me duermen los dedos de tanto escribir...

Chiquita la cama de matrimonio

Me desperté en el otro lado de la cama.
Joder, había jurado que estabas ahí.
Pero no.
Tú siempre ausente, esquivo, ido.
Me levanto y me miro al espejo pensando: "Otra vez, un sueño".
O una pesadilla.
Hace mucho que no estás.
Es cuestión de acostumbrarse a una cama de matrimonio individual.

Y si

Ya no dependía de tí o de mí. 
Aquello era demasiado y, sin más, frío, escalofrío, escalofriante... jodidamente terrorifico. Tu forma de mirarme.
Pasó tanto tiempo en un(s) año(s). Condensado, intenso, risueño, puro, duro, extremo, a hierro, sangrante.
Hicimos el amor demasiadas veces, pocas.
Y sí, explotó.
Pero ya no dependía de tí o de mí, o sí, pero no hicimos nada.